12 de noviembre de 2008

La vida que quiero




Falta tanto
y a la vez queda tan poco.
Dicen que uno no se da cuenta como pasan los años,
de los 20 a los 30, y de ellos a los 40...
y miras hacia atrás y te preguntas: ¿Qué hice de mi vida,
que pasó tan rápido?
Lo sé, a los 40 aún eres joven,
pero no tienes la energía de antaño.

Miren, hablo como si ya tuviera 40.

Hace un año y medio atrás
quería seguir siendo niña.
Hoy, me siento atrapada en un cuerpo de 20.
Mi mente se adelanta a todo el proceso
y quiere ver cosas concretas.

Sí, soy impulsiva, y quiero tenerlo todo, y ya, pronto!
Quiero tener mi carrera. 
Me veo en hospitales, clínicas,
consultorios y postas.
Una oficina, con mi nombre enmarcado en la puerta.
Dra. Ximena Morales A.
Matrona

Quiero un departamento,
mi propio espacio.
Quiero comprarlo,
quiero decorarlo,
amueblarlo
y disfrutarlo.
Dos habitaciones alfombradas,
con walk-in-closet, si es posible.
Con ventanas grandes que den al oriente.
Un baño completo con vanitorio de mármol.
Living- comedor con piso flotante fotolaminado, color cereza.
Cocina completamente amueblada, con campana, encimera, horno empotrado,
lavaplatos doble y mesón de granito.
Me conformo con una terraza con vista al norte.

Una familia.
¿Acaso está mal admitirlo?
Quiero una familia grande.
Dos hijos a quienes cuidar, criar,
alimentar, acostar, bañar, regalonear,
educar, mudar, besar y amar...
Verlos crecer.
Estar y vivir para ellos.
Que sean mi centro,
la alegría de mis mañanas
y la tranquilidad de mis noches.
Quiero darles, lo que a duras penas tuve yo,
y mucho más...

Quiero un esposo.
Quiero ser su complemento, 
su mano derecha, su apoyo...
su "vamos, que se puede!"
Atenderlo, amarlo, cuidarlo.
Ser lo primero que bese al despertar
y tener el último beso al dormir.
Tenerle todo listo, bien hechito,
como muestra de cariño y atención.
Esperarle con la cena preparada
y la cama calentita.

Admito que, a pesar de soñar con una pareja,
me siento preparada igual para estar sola,
eso sí, con hijos.
Son lo que más quiero.
Creo, mi razón de existir.

Quiero un auto. 
Un New Beetle Cabriolet.
Pero me conformo con un Chevrolet Spark,
o un Kia Morning.
5 puertas. Automático.
Que me lleve lejos cuando quiera escapar de la ciudad.
Soy impulsiva... lo he dicho. Me gusta ser así.

Dicen que es mejor pensar bien las cosas antes de actuar,
o cometerás muchos errores, caerás muchas veces.
Pero prefiero terminar con un trasero adolorido
y aprender de mis experiencias, sin tener que preguntarme:
¿Qué me perdí?

Quiero un perro.
Un gran pastor inglés.
Chascón y gordo.
Mateo.
Así le llamaré
y le sacaré a pasear seguido,
con los niños, al parque más cercano.
Tendrá sus vacunas al día,
el pelaje sedoso y las uñas cortas.
Dormirá en el living y lo confundirán con un cojín.

Quiero vivir mi vida,
quiero tener en mis manos las riendas
y rascármelas solita.
Con o sin pareja.
Con mis hijos...
y la felicidad como meta.

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