22 de septiembre de 2010

Testimonio de Fé

En estos momentos... mmmm... en estos momentos me siento vacía, atrapada en una realidad y más que realidad es una rutina que me escalviza. Los días se me hacen tan cortos, sin poder disfrutarlos a concho, sin poder detenerme para sentir la más ligera satisfacción. Siempre pensando en lo que se debe hacer, cómo se debe hacer, cuándo se debe hacer... todo muy mecánico.
¿En qué momento, me pregunto, voy a poder parar y decir: he aquí mis esfuerzo, hasta aquí me ha llevado. Hoy puedo descansar?.

La carrera de la vida es agotadora, y si no nos detenemos a contemplar lo que hemos logrado, ¿de qué nos sive? Todavía queda mucho por qué luchar, con la gracia de Dios, seremos exitosos dentro de nuestras propias expectativas. Pero para ello en necesario luchar y esforzarse para lograrlo, sin permitir no darnos el tiempo de ir disfrutando, no solo los frutos, sino que también el proceso para conseguirlos. Creo que eso es lo que a muchos nos está haciendo falta. Pero, ¿cómo lograrlo? Pin pon diría: Método. Yo diría "fé en el Señor"

Dios es la respuesta a toda pregunta. Porque Dios está con nosotros y por nosotros... El es Amor y Pan de Vida. Si se cree en Él y se encomienda la vida en su nombre, no hay nada que nuestro Señor se negáse a entregarnos. Porque es el Padre de todo ser vivo, y como dice en las Santas Escrituras, ¿qué padre se niega a socorrer, proteger, cuidar y entregar lo que necesitan sus hijos? Si así es el hombre con los suyos, imagínense cómo es Dios para con sus hijos.

Mi Señor nunca me ha fallado y cuando más lo he necesitado, siempre me ha bendecido enormemente. Es por ello que esta vez vuelvo a recurrir a Él. Dios me dará lo que necesito, porque él sabe lo que necesito y lo que no. Él me entregará las fuerzas para seguir luchando y, a la vez, me bendecirá con la dicha de disfrutar cada instante de mi vida. Generoso es, a manos llenas y lo sé, porque lo he vivido.

Le estoy siempre muy agradecida.

De a poco mi corazón se llena de gracia y ya no me siento vacía. Dios es quién llena mi corazón. ¿Porqué no dejas que llene el tuyo, también?