1 de agosto de 2011

Lettre d'amour


Pude haber estado entre muchos brazos
y besado otros tantos labios,
sentido otros cuerpos,
escuchado otros corazones,
mirado otros ojos,
olido otros cuellos,
acariciado otras pieles,
oído otros "te quiero",
recordado otros "te amo"...

Pero ninguno como tus brazos,
tus labios,
tu cuerpo,
tu corazón,
tus ojos,
tu cuello,
tu piel
y tu "te quiero".

No sé si llegaré a escuchar un "te amo"
y no me acongoja pensarlo.
Porque sé que puedes estar expresándolo de una manera distinta...
Una manera nueva,
con un lenguaje distinto.
Ese lenguaje propio tuyo
ese lenguaje que veo en tus ojos,
y más que en tus ojos
tu mirada
la puerta de tu alma
que esta desnuda ante mí
cuando te tengo en mis brazos.

Veo miedo,
sí, aún.
¿Qué te hicieron?
Yo quiero poder ayudarte a sanar.
No hay herida que no cicatrice algún día...
yo quiero ser tu vendita.

Yo veo un corazón hermoso
entre una mata de espinas
esas que colocaste hace tiempo
sólo para protegerle.

Es tiempo de podar, yo pienso,
sin embargo, no es una decisión que me compete.
No pretendo podarte, ni colocarte fertilizante
y sacar de ti la más bella de las rosas.
Quiero ser el sol,
si tú me dejas.

Es tiempo de pintar las murallas
de aquella pieza abandonada.
Sacar los restos de pasado,
arrasar con las marcas que ha dejado el tiempo.

Cuando la casa se remodela,
da gusto vivir en ella.

Si el corazón se perdona,
da gusto vivir el amor.

¿Plantemos un árbol?
Aseguremos que no crezca chueco,
lo regaremos todos los días
y lo protegeremos del frío,
Cuando dé frutos, comeremos de él
y las semillas se las daremos a las nuevas generaciones,
Porque cuando sea grande
nos protegerá de la lluvia
y nos brindará sombra en los días de sol.
Si es grande, de buenas raíces y ramas fuertes,
podremos construír una casa
y vivir allí, felices.
Pase lo que pase, nuestro árbol se mantendrá firme,
si lo cuidamos tú y yo,
entonces será perfecto.


¿Qué me dices?
Yo te digo...


Te quiero.
Te quiero conmigo.
Te quiero para mi presente
y te quiero para mi futuro,
porque en mi pasado también te quise.

Te quiero en mi vientre
y cuando nuestras dos mitades salgan de él, te quiero allí también.
Te quiero en los rincones
y en la mesa más oculta de aquel bar.
Te quiero en nuestras camas de turno.
Te quiero bajo el firmamento.
Te quiero en la puerta de mi casa.
Te quiero bajo mi frazada.
Te quiero cerca de mi pecho
y en mi cabeza también.
Te quiero en lo infinito,
en lo finito y lo casi nulo.
Te quiero en todas partes,
pero te quiero cuando estas conmigo.
Te quiero en mi memoria,
te quiero en mis sueños,
te quiero en mis desvelos,
te quiero en mis risas,
te quiero en mis llantos,
te quiero en mi cielo,
te quiero en la ducha,
te quiero en la hora de la siesta,
te quiero en la alfombra
y cuando pasa el cometa.
Te quiero distraído,
te quiero completo,
te quiero cuando estás lejos
y cuando estás cerca de mi mano.
Te quiero en todo momento
y de todas las formas.
Te quiero.
Sí.
Te quiero.

Te quiero lindo, loco e impuntual.
Te quiero todo y con todo.


Te quiero, Fabián.



¿Cómo fue que no me dí cuenta, que te acabo de escribir mi primera carta de amor?

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