19 de diciembre de 2012

Inacabado






Contrito de su propia culpa
en los ocasos de esa penosa soledad
los recuerdos de vidas y horas
emergen como seres vivientes putrefactos 
pero con alma, al fin y al cabo.

La pena, la melancolía
ese dolor de pecho
la punzada en el seso
ojos secos
y la mirada absorta
se pierde en un mundo alterno
donde nada es real
el sentido poco importa
y la imaginación que trae sus instantes de vuelta.

Los músculos faciales laxos
una sonrisa esbozada 
llega a ser una burla
y su aura débil, pequeña, inexistente
con un cabizbajo pensamiento
de un escrito que nunca finalizó...


30 de septiembre de 2012

La Incrédula







¿Y en qué puedo creer?
Ni sapos, ni ratones...
Cuando el color de tus ojos
se asoma por los rincones.
De esta cama deshecha
y mis sábanas roídas
del olor de los poros
y una lágrima esquiva.
Si el mundo se detiene
a mí ya no me importa
Yo tomo una olla
junto con la cacerola.
Que tenía los ojos marchitos
las mejillas ojerosas
sus labios desabridos
pronunciaban una oda.
Con la daga escondida
y mi pecho descubierto
de una espalda desprotegida
y de mi grito al viento.
¿Dónde está perdida?
Esa fe que se tenía
el amor enardecido
por la sangre hervida
El son de tu baile
retozar junto a la cocinilla
el enredo de tu pelo
mi olor a margaritas
Yo estaba
era
contigo
Ya no somos
creo
¿Y en quién creo yo ahora?

19 de junio de 2012

Fuckin' Karma



Some people say that Karma is a bitch, and it really is.
Have you ever asked for something you wanted the most and when you got it, you realized that it wasn't what you wanted at all?
That's what happened to me.

It's like when you want that sweet, expensive, brand-new bike, but you don't know how to ride it, and someone tells you to buy a cheaper one to practice, but you don't listen, and you buy the one you want. 
Two days later you are at the hospital, 'cause you crashed a car and your sweet, expensive, brand-new bike is completely destroyed.

And the worst part of all is that He was right. He was always right.
Life showed me that I was wrong. 
Even though you can get what you want (that's also true), maybe it isn't what you really need.

I had to live it, experience that, in order to believe and understand that it was true... what he had told me once.

Now what?

The greatest thing a person could do in these cases is: to accept he/she was wrong and deal with it.
In other words: stop being stubborn and start being a little bit more humble.
It won't hurt nobody to listen and take a little piece of good advice.

Well, this is what I learned yesterday.

This is what I wanted to share with you.

17 de junio de 2012

Carta a mi Psicópata Personal







A mi Psicópata.

Dos puntos.


No entiendo qué estás esperando.
Todos los días frecuentas mis lugares, espiando, queriendo saber más de mí, como estoy, dónde estoy, con quién estoy, qué hago, qué no hago, etc.
Te burlas de mis cosas, sabes que te hago daño y aún así no eres capaz de dejarme tranquila.

Será, quizás, por la misma razón que yo hago lo mismo. Sí, también soy tu psicópata y lo más estúpido de todo esto es lo inútil que resulta, ya que ambos sabemos lo que hace el otro y a pesar de todo, seguimos.

Un juego. Un exitante juego.
Entre lo perverso y el sadomasoquismo.
No me digas que no.

Pero no sé... ¿Qué pretendes?

Yo acá te espero. Tanto juego me despertó el deseo por ti, por poseernos, por follarnos, por golpearnos, un abrazo tierno en esa cama de motel y luego separarnos.


Porque eso es todo lo que hay.
En este juego no existe el amor. Ni siquiera el amor propio. 
Acá es todo exitación y sexo.
Perverso, macabro y sensual.


Atentamente,

Juliette.


Postdata. Dos puntos. ¿Qué estás esperando?

16 de junio de 2012

Cerrado por mantenimiento. Disculpe las molestias....






Decidí mejorarme. 

No, no sé estar sola, pero entendí que debo hacerlo para dejar descansar mi corazón. 

¿Será como abstenerse al sexo?
Abstenerse al amor, para poder volver a enamorarme una próxima vez.

Yo ya amé una vez y no sé si volveré a vivirlo otra vez. 

Siempre he escuchado que las personas que dicen enamorarse una segunda vez, afirman que la primera vez no fue enamoramiento, por lo que esa 'segunda vez' vendría siendo la primera y yo ya tuve un primer enamoramiento. ¿Eso quiere decir que no puedo volver a amar?

Dedidí estar sola. Debí hacer eso desde hace un año y medio, exactamente. 

¿Sola para qué?
Para sanar. 
¿Cómo?
Ni idea.

Creo que me mantuve en pareja para llenar un vacío. Vacío que nunca se llenó y por eso ninguna de mis relaciones funcionaron.

Como dije, no sé estar sola.
Desde los 18 años que he tenido varias relaciones, una tras otra, pero ninguna como esa en particular.

De él me enamoré... 

Dicen que el tiempo cura todas las heridas y yo sigo enferma. No tanto como en los primeros meses, pero enferma al fin y al cabo. De la mente y del corazón.

¿Será verdad de que existe el amor para toda la vida?
Porque si eso es verdad, estoy cagada.

Uno no puede decirle al corazón: Hey tú, estúpido, deja de amar.

Tampoco se le puede decir a la mente: Hey tú, imbécil, deja de pensar.

Si se pudiera, no estaría escribiendo estas líneas.

Como sea. 

A pesar de que mi último pololo haya sido uno de los mejores que he tenido (Sí, inclusive mejor que ÉL) sentí que no era justo seguir así.

Yo no he sanado. No sé lo que es volver a amar. Y eso no es justo para él, que fue y es tan bueno conmigo. Siento que no me lo merezco.

Yo ahora sólo sé hacer daño y es mejor que se alejen de mí.

Y como dice esa canción de la Carla Morrison: 'Voy a fugarme otra vez, no quiero herirme, no sé, tengo miedo, mucho miedo. Es importante, lo es. Mi corazón ya no cree, está seco, ya muy seco...'








PS: Este escrito se complementa de esta canción. Y espero no volver a escribir güebadas deprimentes como estas, jamás. 

12 de junio de 2012

¿Cuándo se deja de amar?




¿Cuándo te despiertas un día y te das cuenta que no sientes lo mismo?
¿Cuándo logras besar otros labios?
¿Cuándo te importa un bledo lo que le pase a esa otra persona?
¿Cuándo dejas de soñarle?
¿Cuándo no te acuerdas de esa persona?
¿Cuándo dejas de echerle de menos?
¿Cuándo dejas de relacionar lugares con momentos vividos?
¿Cuándo sales con otras personas?
¿Cuándo te gusta otra persona?
¿Cuándo dejas de comparar a tu actual con esa persona?
¿Cuándo logras borrar su MSN, su Facebook, su Twitter, su número de teléfono,
su correo electrónico, su dirección, etc.?
¿Cuándo te das cuenta que cambiaste?
¿Cuándo notas que no eres la misma persona de antes?
¿Cuándo eres capaz de volver a hablarle?
¿Cuándo pueden ser amigos de nuevo?
¿Cuándo te lo(a) tiras y no es lo mismo?
¿Cuándo te preguntas '¿en qué estaba pensando?'?
¿Cuándo te enteras que tiene pareja nueva y te da lo mismo?
¿Cuándo te enteras que se va a casar y te pones feliz por esa persona?
¿Cuándo vuelve a tu lado y ya no lo/la quieres de vuelta?
¿Cuándo te logras enamorar de otra persona?

¿Cuándo 'pasado, pisado'?
¿Cuándo 'a lo hecho, pecho'?


Dime, ¿Cuándo?

10 de junio de 2012

Cuando éramos amigas...



Hace tiempo que no te veía. ¿Qué te habías hecho?

Siempre he estado aquí.

¡No te creo! Yo ni cuenta me di.

Así son las cosas ahora. No son como antes.

Sí, es verdad, todo va cambiando. Fue solo ayer cuando eramos las mejores amigas.

Pero... yo siempre he estado aquí.

Pero yo no. Los años pasan, vamos creciendo.

¿Intentas decirme que ya no somos amigas?

¡No! Yo no he dicho eso. Yo sólo estoy planteando una idea.

Tú y tus ideas. Si supieras todo lo que sé. 

Tú me conoces más de lo que me conozco a mí misma.

Así es. Conozco todos tus secretos. Siempre estuve aquí y no te diste cuenta.

Tuve que dejarte de lado. Mi madre comenzaba a sospechar cosas...

Lo sé. Ella creía que estabas loca...

Ella no entendía nada. Ella no sabía por lo que pasaba yo.

Tampoco le iba a creer a una niña chica.

¡Exacto! Porque a ella le preocupaban sus amistades y sus reuniones a tomar té.

Con buñuelos y galletitas de canela.

¡A ti te gustaban los buñuelos! 

Sí.

¿Recuerdas cuando los robaba a hurtadillas?

O se los pedías a la Rosita, en la cocina.

Era más divertido reptar por la sala de estar y robarlos del azafate. 

¡Qué tiempos aquellos!

Sí, era entretenido. ¿Porqué hemos de crecer?

Habla por ti misma...

Tienes razón.

¿Y qué va a pasar ahora conmigo?

Nada, supongo.

¿Cómo que 'nada'?

Ay, ¡No lo sé! No soy la niña que era antes...

Tú me dijiste que siempre íbamos a estar juntas y yo lo cumplí.

Sí, es verdad, pero yo no te puedo asegurar nada ahora.

Claro, todo por que te vas a casar...

Carlos sabe que soy media chiflada, pero esto no lo va a entender.

Ya veo.

Ya, ¡pero no te pongas así! Tú siempre vas a ser mi mejor amiga.

Y yo siempre voy a estar aquí, en algún lugar de tu imaginaria cabeza...



28 de mayo de 2012

A tu sonrisa burlesca, Hojas de Melisa




¿Te acuerdas de ese día? Pasate por mí en el jeep. Venías de terno y corbata, con la chasca al aire y tu madre en el asiento trasero. Yo me había pasado la tarde entera arreglándome para alguien que no conocía, pero a quien le tenía un gran deseo. Escuché la bocina y me quedé pegada a la puerta, quien fuera una niña tímida, nerviosa, expentante y exitada. Esperé unos segundos y abrí la puerta. Salí con paso atolondrado por el antejardín, crucé la reja, pasé por frente de tu jeep, y me monté de copiloto, con tu sonrisa de par en par recibiéndome. Nunca había visto alguien tan hermoso. Agaché la mirada, evitando volver a mirarte y perderme en esos ojos azules. Sentía el estómago revoltoso, con la adrenalina a mil por hora y el corazón a punto de salirse por mi pecho. No sé en qué momento llegamos, y nos bajamos del jeep para conversar más tranquilamente, lejos de las orejas de gato de tu mamá. Allí nos quedamos. ¿Me vas a creer que no me acuerdo de nada de lo que conversamos ese día? No hacía nada más que mirarte como boba. Fue una noche hermosa.
¿Te acuerdas cuando tocaste la guitarra y cantaste para todos? Me pediste que me fuera al final de la sala. 'Me pones nervioso' me dijiste y yo, partí obedeciendo, aunque siempre lamenté no haber estado en primera fila. Desde el fondo te vi tocar y cantar junto a tus amigos. 
Esa noche bailamos y yo te tenía para mí. Sentí tu cuerpo por primera vez y desde el primer roce supe que mi piel continuaba en la tuya. Bailamos y tenía tu boca tan cerca. Quería besarla, pero no podía. Tenía dueña.
Nos embriagamos esa noche ¿Lo recuerdas? Si hasta café te serví, porque no dabas más de borracho. Eran las seis de la mañana y con suerte te podías el cuerpo. Yo te cuidé. Primera vez que lo hacía, como quien te cuidara de toda la vida. A las siete pasó por ti tu novia, y te fuiste a despedir. A los pocos minutos volviste a mi lado y te secuestré a las butacas, fuera del salón. Nos perdimos y contemplamos el amanecer de esa noche que se iba y que me dejaba llena de pajaritos en la cabeza. Nos sentamos, uno al lado del otro. Me maldigo por no recordar de qué hablamos. Yo sólo atinaba a contemplarte. 
En un momento de descuido, nos fuimos acercando. Tu boca, esos labios gruesos, rosados, jugosos, tu aliento que azotaba mi cara y yo, oliendo tu respiración tibia, el estremecimiento de cada poro de mi piel, te deseaba. 
No lo evitaste y sin darte cuenta me estabas besando. El beso más dulce de toda mi vida. Tu boca que mordía con desesperación, con el arrebato de quien consigue algo que se quería hace tanto tiempo, yo te besaba y tú te dejaste besar. Mis manos se deslizaban en tus muslos firmes en dirección ascendente, hasta llegar a tu entrepierna. Palpé con la punta de mis dedos tu erección y te avergonzaste. Yo me reí con una risa infantil y te hice entender que no había nada malo en ello.
Nos seguimos besando hasta que fue momento de irnos y dejar ese sueño idílico hasta allí.
¿Te acuerdas cuando me pediste ser tu novia, ese día, tirados en el pasto de la Quinta Normal? ¿Te acuerdas cuando no podías concentrarte en nada cuando nos enojábamos y me llamabas a los pocos minutos para hacer las pases? ¿Te acuerdas cuando te cuidé las veces que ardías en fiebre y yo ponía paños húmedos en tu cuerpo desnudo? ¿Te acuerdas cuando hacíamos el amor todo el tiempo? ¿Te acuerdas cuando te contemplaba cuando dormías y cuidaba de tus sueños? ¿Te acuerdas que eramos uno? ¿Te acuerdas que me amabas?
Dime, ahora, si te acordarás de todas esas cosas. Dime y no te quedes mirándome con esa risa burlona. No ahora, que te tengo entre mis brazos.
¿Para donde vas? No, quédate, por favor, un rato más. La cama queda tan fría cuando te marchas.
¡No te vayas! No me dejes sola, otra vez.
¿Cúando vuelves? ¿Mañana, te vuelvo a ver? 
¡Mírame cuando te hablo! ¡No te sigas riéndo!
¿Es porque ya no me quieres?
¡Entonces vete! ¡No te aparezcas más por estos lados! Déjame en la miseria de este recuerdo tuyo.

Lo sé.
Mañana vuelves. Otra vez a atormentarme...

Eran las tres de la mañana y la angustia se apoderó de ella. Prendió la luz del velador y miró a su lado. La cama estaba vacía. Desorientada recordó que estaba en su casa. Se sentó sobre el catre y se tapó la cara con ambas manos. Sudaba profusamente y su cuerpo temblaba. Tomó una gran bocanada de aire para recomponerse, pero fue inútil.
Dos lágrimas rodaron por su mejilla y cayó en cuenta de la realidad. 
No supo que pasó dos horas allí, sentaba sobre una cama solitaria, con las piernas recogidas rodeada por sus brazos y la cabeza entre sus muslos, llorando. Creía ver, desde afuera, el reflejo de tan patética escena. Allí, destrozada por un recuerdo macabro, deshecha por el fantasma del pasado. 
Se imaginó a sí misma y sintió verguenza. Tanta fuerza mental... ¡Patrañas! Esas sonrisas falsas, ese 'estoy bien' de muletilla, esa actitud farsante de que nada puede estar mejor. Engañaba a todos y hasta comenzó a creer en su propia mentira. Mas todas las noches, la conciencia la remordía, como un perro con rabia que atacaba al menor descuido.
Allí, penosa sobre la cama, sintió el desprecio contra su persona, esa mujer que estaba postrada no era ella y cojiendo coraje de Dios sabe dónde, se incorporó, se calzó las pantuflas y salió de la habitación. Caminó por los pasillos oscuros, sin tropezar ni arremeter contra nada. Entró al cuarto de baño, hizo correr la llave y de un zuácate se tiró agua fría en la cara. 'Tengo que despavilar' y una vez más. '¡Estúpida! ¿Cómo mierda te dejai webiar así?' Una vez más. 
El agua fresca arrazó con toda señal de tristeza y con una toalla de mano se secó el rostro.
Salió del baño y se dirigió a la cocina. Puso agua en la tetera, sacó una taza, un platillo y una cucharita. Abrió la puerta principal y un vaho invernal caló hasta sus huesos. De la jardinera arrancó un tallo de toronjil y se metió de vuelta a la casa. La tetera hervía mienta ella lavaba la ramita. Vertió agua en la taza y tiró las hojas dentro. Nada de azúcar y se llevó la cucharita para revolver el agua furibunda. 

Me senté en la cama con la taza en la mano. Miraba las hojas de melisa dar vueltas y el recuerdo de ese sueño seguía penando en mi mente. Cuatro noches, sin descanso, y la imagen de ese hombre no se iba nunca. Haberlo querido tanto... para nada.
Tomé el primer sorbo y el agua caliente bajó por mi esófago. Maldición.
Segundo sorbo y el estómago se me entibió. ¿Hasta cuando?
Tercer sorbo. Tengo miedo...
Cuarto sorbo. ¿Y si lo llamo?
Quinto sorbo. ¡Pelotuda!
Sexto sorbo. No, no creo...
Octavo sorbo. Ya ni se acuerda de mí.
Noveno sorbo. Dios, dame paciencia.
El último sobro y me comí las hojas, con la clara intención de creer que estaba atentando contra mi propia vida. Pero como siempre fui cobarde, la hoja de melisa no me hará daño, lo sé.
Dejé la taza en el velador, mis pantuflas volaron por el aire, me hundí en la cama, apagué la luz de la mesita de noche. 
Con los ojos abiertos mirando el vacío, la oscuridad más profunda. Imagenes, luces y colores se alucinaban en mis ojos y por un momento creí estar loca. Mi respiración llenaba la habitación y el reloj marcaba las cinco y media de la madrugada.
Oía los pajaritos cantar, a lo lejos. 
De pronto, unas manos tocaron mi cara, como una caricia. Yo ahí, con los ojos cerrados, perdida en el infinito. A lo lejos, tus ojos azules, tus labios gruesos, tu sonrisa encantadora, me miraste burlesco y me diste otro beso.

25 de mayo de 2012

Egocéntrica




Me pasa que me creo protagonista de mi propio 'reality show'.

No sé si a ustedes les ha pasado, pero muchas veces me imagino una güevada a lo 'The Truman Show' donde yo soy Truman y toda la gente a mi alrededor son actores y extras de mi vida. 

A veces me he pillado volteando en la calle para ver si alguien me mira, como si me conociera de toda la vida; o que la gente que habla bajito en el metro me va pelando; o que cuando salen de mi escena, ya no existen, como si de pronto desaparecieran.

Cuando me desnudo siento un leve pudor, porque creo que debe haber una cámara escondida en algún sitio, voyerista, grabando mi cuerpo imperfecto; que cuando tengo sexo, protagonizo una escena sumamente pornográfica; que mis padres no son mis padres, ni mis hermanos son mis hermanos y que mis amantes no son más que actores -eso suena muy cruel y for ever alone-; que cuando voy al baño, 'no, lo siento' les digo a mis televidentes, 'es la naturaleza y todos cagan como yo'.

Sí, muchas veces me encuentro hablando sola. Para rellenar, digo yo. Me hice experta en monólogos incoherentes frente al espejo, intérprete profesional en la ducha, actriz melodrámatica cuando llego atrasada a la pega, comediante de mala muerte con los amigos, actriz porno en la cama, y loca de remate para todo tipo de espectador.

A veces me pregunto si se reirán con mis excentricidades o si mi vida es tan fome que le cambian al canal. 

No sé si les ha pasado -yo creo que sí- que en ciertos momentos del día, se imaginan una canción soundtrack de fondo, como cuando estás con tu pareja, en un momento super romántico y suena una tierna melodía en tu cabeza o cuando caminas rápido por una calle oscura, un tanto urgido(a) donde, en mal chileno, no te entra ni una aguja y de pronto escuchas ese tunu nu nu... como la canción de la película 'Tiburón'; juras ser una gran estrella de Hollywood - aunque a mí me alcanza sólo para Bollywood - y sigues caminando, logrando una escena tal, digna para recibir el Óscar, un Golden Globe, un Copihue de Oro.

Esto me pasa muy seguido y ahora que lo pienso, creo que estoy dejando aflorar mi lado más egocentrista que jamás asumí tener. Pero también pienso que a muchos les ha pasado lo mismo, como el tipo que inventó The Truman Show, que me quitó la idea y lo pensó primero, por lo que bicho raro no soy.

 ¿O sí?...

5 de mayo de 2012

Imperfecto







En la imperfección del ser humano abunda la humildad. 
El Saber nos abre muchas puertas, y abusar de él nos aleja de lo mundano, 
nos eleva a sitios a los que no pertenecemos.

¿Dónde se genera la soberbia? 
Pensar. Abrir la mente.
El orgullo es el efecto de las inseguridades. El fondo del iceberg intriga, 
mas solo ellos saben lo que esconden.
Si nunca se es perfecto, ¿porqué buscar la perfección?
Más aún, ¿Qué se gana con ello?
Un cadáver perfecto.
Eso no se ha visto.


23 de abril de 2012

De Ingrata Vejez





Se levantó tan temprano, que nadie notó que para antes del amanecer ya estaba recorriendo las calles de Santiago. Tampoco a nadie le importaba, para su familia él era un estorbo.
Ese dolor de huesos con el primer frío de la mañana, le recordó todos los años que llevaba a cuestas y se reprochó el haber llegado hasta allí de esa manera tan deplorable. 'Cuando se es joven, uno cree que es inmortal' pensaba para sí, mientras arrastraba los pies en dirección a Independencia. Con dificultad movía sus extremidades, la espalda encorvada y la cabeza agacha. Su pelo blanquecino lucía ese peinado 'Talco' y la ropa, tan vieja como él mismo, roída, sucia y maloliente, eran las únicas pilchas que poseía para cubrirse las carnes. ¿De a dónde iba a sacar ropa? Si sus hijos no le pasaban ni un peso de su pensión. 

Mientras caminaba por Teniente Ponce lo vio la Sra. Rosita, dueña uno de los almacenes del barrio, quien se encontrada afanada abriendo el local, esperando el primer pan del día, ya que la camioneta no tardaba en pasar. Al verlo acercarse curcuncho, con las manos en la cintura y una postura desafiante, le reprocha: 

-¿Pa' onde va, Don Eulogio?
-A ganarme la vida - Balbució a duras penas.
-¡Ah, no! Usted no se va ná a ganarse la vida sin tomar desayuno.

Lo tomó del brazo mientras él se dejaba llevar por esa mujer robusta y generosa. Era el ritual de todos los días. El té se lo tenía servido, porque sabía a qué hora iba a encontrar a Don Eulogio pasando por frente de su prestigioso almacén. Con el frío de las mañanas y los pocos trapos que él llevaba encima, necesitaba algo de calor para temperarse y alimento para soportar el día. Ella no sabía qué era lo que hacía Don Eulogio ni para dónde iba, porque el hombre apenas hablaba y con los pocos dientes que le quedaban, menos se le entendía; pero ella se preocupaba de darle algo de comer, porque intuía que nadie se levantaría tan temprano a servirse una taza de té al pobre viejo.
Le sirvió la taza casi a rebalsar y le ofreció el pan más blando, con un poco de queso fresco y palta, y para el golpe vitamínico, lo obligaba a tomarse un juguito de naranja natural, exprimida por ella misma.
Luego de un buen desayuno, se marchaba agradecido, esbozando una penosa sonrisa en esos labios marchitos y emprendía el viaje de nuevo. 'Queda un largo día y hay que aprovecharlo' se decía.

A pasos cortitos llegó a Independencia y caminó hacia el sur. Cada ciertos metros miraba el reloj de mano trizado que tenía en el bolsillo y se maldecía por ser cada día más lento para caminar. Los huesos le dolían cada vez con más inclemencia y aunque muchas veces debió quedarse en cama, se levantaba de todas formas a ganarse el sustento. 
Llevaba unos 300 metros recorridos en 15 minutos, los calcetines sucios por los hoyos de las suelas y y la frente un tanto sudorosa, cuando Don Juanito, el feriano, lo pilló deambulando por allí. 

-Oiga, Don Eulogio, no me esperó ná en la casa, pue' caballero. ¿Cómo se le ocurre salir sólo? Ya, véngase pa'cá 'eñor, que yo lo llevo- Le gritó el feriano y Don Eulogio, como viejo orgulloso que es, se negó con la mano y emprendió la marcha. Por más que le dolieran las articulaciones, no iba a incomodar a su amigo. -¡Qué es porfiao' uste' caballero! si no le estoy pidiendo ná por favor que se suba. Yo no lo voy a dejar caminar hasta Estación Mapocho solo, ¿No ve que va a perder gente? Pa' cuando llegue, todos estarán en sus trabajos. No sea leso, con todo respeto, y súbase que no me cuesta naíta llevarlo, si voy pa'llá mismo.

Fue así como Don Eulogio accedió y se montó en la furgoneta destartalada de Juanito, el feriano. Allí se dedicó a escuchar a su amigo, ya que sabía que Juanito había desistido de preguntarle cosas, porque no le entendía ni una palabra, por ende se dedicaba a contarle anécdotas de las caseritas y tips para comprar la mejor fruta de la vega.

Al llegar a Estación Mapocho, Don Eulogio se bajaba, agradecía y se marchaba a su puesto de trabajo, sin antes pasar al Kiosco de la esquina a buscar su cartelito. Don Roberto, 'jefe de local' lo saludaba de apretón de mano, como los caballeros, le acercaba su cartelito, le deseaba un buen día, y seguía colgando revistas de glamour y farándula en su pequeño kiosquito. Diez minutos más tarde, Don Eulogio se encontraba sentado en la escalera del Metro, con cartel en la mano y un tachito de peltre haciendo un bochinche con las monedas que le iban dando. Procuraba llegar temprano, para así aprovechar la afluencia de público madrugador.

La escena era triste y le rompía el corazón a quien se detuviera a mirarle, con la cara llena de arrugas, una precaria afeitada al tacto, sus ropas rotas, sus zapatos con hoyos y los sueños hechos polvo. Pero más triste era leer su cartelito escrito a mano, el mismo que mandó a hacer y que reza: 'Vivimos en una sociedad donde el adulto mayor es un estorbo, pero no les quiero incomodar. Sólo una pequeña ayuda y nada más.' 
Allí se quedaba hasta el mediodía -sea verano o invierno, con lluvia o con sol- y partía, con lo recaudado, a un supermercado cercano, compraba pan y pedía el baño prestado. Luego de la diligencia, se encaminaba, un tanto tembloroso, hacia Plaza de Armas. 

Se sentó en la primera banca que pilló y agarrando un pan, lo desmigó lentamente y lo tiró al viento. No tardaron en llegar las palomas, tan muertas de hambre como él, pero más disfrutaba viendo comer a las palomas, porque de cierta forma, se sentía necesitado por ellas. 
Podía pasar horas sentado en aquella banca, mirando a las palomas dispersarse cuando se les acababa el alimento; mirando a los transeúntes ir y venir, con sus rostros serios y con la mente en quién sabe dónde; miraba los edificios carcomidos por los años, los avances tecnológicos, a los extranjeros, a los niños correr y se imaginaba a los suyos, esos a quienes traía a esa misma plaza, junto a su mujer, la señora Imelda -Que en Paz descanse- cada fin de semana por medio.

Esos años... ¿Qué se habrán hecho? Todavía no entiende porqué tiene unos hijos tan ingratos. Les dio tanto como pudo, quizás no las mejores cosas o los juguetes de moda, pero el pan nunca les faltó y la educación era lo primordial. Él nunca fue a la escuela, pues su padre le mandó a ayudarlo a trabajar desde muy temprana edad, sin embargo, él se había preocupado que sus hijos no fueran analfabetos y se educaran lo que más pudieran. De la casa se preocuparía él y así lo hizo. Ahora de viejo, tuvo suerte que su hija menor lo recibiera en su casa y no lo enviara a un asilo, sin embargo, el abandono era notable.
Recordó ese día en que, sentado en las escaleras del Metro, vio a su hijo mayor pasar, después de años de no haberlo visto, y este le miró y le reconoció, mas la vergüenza se apoderó de él y siguió su camino con paso raudo, esperando no haber sido visto por su padre. Es un recuerdo que le atormentaba todo el tiempo.

A las 5 de la tarde, se apresuró a las mesas de la pérgola  y se sentó en una de ellas, esperando un buen oponente para jugar a las 'Damas', su única gran distracción. Disfrutaba conociendo gente de su edad y por unos momentos, olvidaba su triste vejez. 

Luego de los juegos, emprendía el viaje de vuelta a casa y esta vez nadie lo llevaría, puesto que decidió tomar otro rumbo, el de siempre. Se fue derechito por avenida La Paz, hasta llegar al Cementerio General. Allá se gastó la mitad de lo recaudado en flores y fue a visitar a su amada Imelda. Todos los días le dejaba flores nuevas y le balbuceaba lo que vivió ese día, tal cual lo hacía cuando su esposa vivía. Casi oscureciendo, emprendió camino de vuelta a casa, sin antes pedirle el favorcito y la bendición a su señora.

Al otro día, la señora Rosita no vio pasar a don Eulogio, ni Don Juanito lo acercó a la Estación, Don Roberto no le entregó el cartelito, tampoco las palomas fueran alimentadas; no fue contrincante de nadie en el juego de damas y por primera vez su esposa no recibiría flores nuevas, pues le había cumplido el favorcito... Don Eulogio se quedó dormido, descansando y no despertó más.




14 de abril de 2012

Tarde con lluvia





Me cargan los días de lluvia. Eso quiere decir que me voy a quedar todo el día en casa.
Hoy tenía planeado juntarme con el Tomy a buscar unas minitas...
Y acá me encuentro, al lado de la ventana, viendo las gotitas azotar el vidrio. Todo está gris afuera y la calle se ha vuelto un pequeño río.
Ese pájaro maldito que me desafía desde el cableado eléctrico... no, si algún día...

Tener la cama al lado de la ventana tampoco es malo...
Cuando se acerca el Tomy, con un solo gruñido parto. ¡Éste sabe de buenos mambos y dónde encontrar a las chiquitas más regalonas!

Está la Mona, que vive dos casas más allá. ¡Una fiera! Rubia, de ojitos claros, una cola... ¡mamma mía! Y aunque se hace la fina, yo la he visto coquetearle a unos más pulguientos.
Con el Tomy la compartimos, porque es buena pal' leseo. Es de esas que le gusta llamar la atención, y mientras más pretendientes tiene, más se quiebra con las demás chiquillas.
Nosotros somos machos y no hay nada más que hacer...


Brrrr... ¡frío!
¿Tendré comida? Iré a ver...
Se me apretece un poco de leche tibia, pero no tengo quién me la prepare.
No, no hay comida.
Siempre se olvidan de mí. Soy un puro adorno. Claro, se acercan a mí cuando les conviene.

De regreso a la ventana.

¡Uh, Aguilucho!

...

¡Qué fome está la tarde!
Me carga estar encerrado en casa.
Podría estar afuera, tomando solcito, esperando al To...

¡Uy, que rico!
No, en la oreja no...
¡bueno, ya!
Ojalá se acuerde de dejarme comida...

¿Te vas?
Antes me dabas más cariño...
Todo porque no soy como antes.
Es porque me convertí en un gato feo y viejo, ¿cierto?

22 de marzo de 2012

Cómplice





Con un saxofón de fondo y un dulce recuerdo en la mente
me pongo a pensar en ti

Todas esas letras
las canciones
las palabras
que nos unieron
por allá en una noche desvelada de febrero
cuando las coincidencias de nuestras vidas
provocaron cosquilleos en nuestras barrigas
y amplias-dulces-encantadoras-placenteras sonrisas
en mis mejillas y las tuyas
de saberse que existía alguien que se nos parecía
en el infinito del espacio
otra alma vagaba en busca de una que se le pareciera
aunque sea un poco mucho
Y de pronto aparecimos
en algún punto
que ni tú ni yo sabemos
estamos
nos encontramos
hemos de conocermos
y quizás nos enamoraremos
¿quién sabe?

No creo que haya sido casualidad...
yo a ti te conozco de antes
por eso sigo fiel cada día en la espera
y yo ya sé que todo miedo escondió un deseo
te reto a que me dejes ser la única
hoy parece ser un día para describirte...

¡Qué días más intensos éstos!

Pasa la noche conmigo, bonito
porque... la complicidad es tanta
y poder darte un beso de desayuno

18 de marzo de 2012

De corazón y amores






Es que mi corazón no sabe de soledades.
De los muchos años que nos conocemos, nunca se ha tomado vacaciones y, sinceramente, 
no sé como lo hace. 
Yo he tratado de motivarlo, de empatizar con él, pero no hay caso: se marcha uno 
y llega otro a ocupar un lugar.
Como quien saca un número en la farmacia y espera su turno.
Así van pasando.
Algunos son efímeros, otros son menos volátiles y llegan con estadía all inclusive.
Cuando se marchan, dejan una notita, como quien va a un baño público y escribe: Aquí estuve yo. 
Es imposible olvidarlos. 
Y a cada uno le tengo un cariño especial.
Yo me pregunto: ¿Venderán más GB para corazones? porque el mío parece que en algún momento 
va a quedar llenito de amor. 
Pero, ¡qué pena con ustedes! Espero que no creaís que soy como la Kenita, no.
Hoy por hoy, mi corazón está reencantándose otra vez, con un nuevo amor, uno intenso y cómplice, 
uno que se parece mucho al mío y se llevan muy bien, hay que admitir.
Si bien es cierto, hace poco yo tenía otro amor, hoy conocí un amor distino, 
que se almacena en otro lugar del disco duro de mi corazón, 
que tiene un formato diferente y se clasifica de otra forma. 
Así voy aprendiendo a volver a querer... a pesar de las heridas del pasado, 
no porque la pierna tenga una pequeña cortadura quiere decir que no puede seguir caminando. 
Mientras la vida continúa... 
...el corazón no deja de latir.
Y, no sé si lo han sentido, cuando, desde más adentro del esternón, una sensación de que el pecho se te infla y casi por poco estalla, cuando te acuerdas de momentos 
y de esa persona especial.
A mí me pasa eso ahora.
Y como mi porfiado corazón es grande, como un saco sin fondo, ahí se van guardando los recuerdos, 
los buenos- rebuenos, los buenos-buenos, los buenos-malos, los malos-malos y los malos-malosos.
¿Y quieren que les diga una cosa? ¡Me encanta! 
Aunque mi corazón y yo hemos pasado por tantos momentos y amores 
- ¡Y cuánto hemos aprendido! - 
nos sentimos orgullosos de todas y cada una de las cicatrices, de los escombros, de las nuevas edificaciones y de lo más intenso, porque en nuestra hoja de vida se estampará: 
Hemos vivido.

6 de febrero de 2012

Corazón Libre




Con el corazón libre la vida abre puertas
y no cierra otras, porque ya no hay quien te espere
sólo se llega, se planta una duda y se espera la cosecha

Con el corazón libre se es como uno quiera
no se impresiona a nadie, ni se es cortés por obligación
no se pasan por alto las agresiones, ni se trata de ser perfecto

Nada importa, sólo el camino
Y con el corazón cansado de tanto querer
el tiempo y el espacio hacen de muy buena cama
nadie le hace daño, nada más puede importar

Recostarse en un colchón de hojas
y ver como pasan las horas
cuando de vuelta a casa ya no hay nadie a quien darle razones
se es uno y a veces es suficiente

Con el corazón libre me quedo
lejos
descansando
si es que acaso encontrar un buen amor valdría la pena
no lo sé
Ahora soy sólo yo y mi corazón agotado...

8 de enero de 2012

No estás solo...


Desprotegido
que del mundo
de ti mismo
y a duras penas
tuviste que aprender a defenderte

Esa, la que te engedró
y hace once inviernos
que no aparece
dejó a su niño
al Presidente
a su propia suerte
Quizás se fue a Tierra del Fuego
bien lo recuerdo yo

Las tardes
las tareas
los dos en la cama
tu sonrisa
era la madre
contigo lo fue
con los otros no
tú eras su todo
quizás veía algo en ti
el futuro
este futuro
Ay, Dios mío

¿El padre?
¿El tuyo?
No.
No existe.
Se me ocurre
decirte que no existe
que le olvides
para ti es imposible
No se niega el propio ser
esa carne que condena
a veces

Deberías agradecer que tienes hermanos
pero cual de los dos más ausentes
él te cuida, no lo niegues
tú le provocas dolores de cabeza
y desnudez
ella...
ella, que es más hermana tuya que él
sólo se lamenta y sufre
al verlos sufrir
sabes a lo que me refiero
pero te quiere
como te quieren los demás
aunque no lo creas
ni se note
y yo...
yo te quiero harto

Odio cada vez que te alejas
te aislas
tu ceño fruncido
las palabrotas
¿qué es eso? grita la abuela
eso es falta de amor
le diría
¿Qué te hemos hecho?
Yo recuerdo tu sonrisa
los tiempos felices
cuando nada te dolía
cuando eras uno de los nuestros
que aún lo eres
pero ni tú ni ellos lo notan
salvo yo
no sé
creo

Estos días
cerca tuyo
corroboran lo que pienso
Te veo
tus ojos conservan, a lo lejos,
el brillo de la inocencia
de aquellas seis primaveras
y la boca
donde esbozas las sonrisas
no has cambiado tanto
no de corazón
ni el odio, querido mío
ha hecho estragos en tu ser
algo apaleado, sí
pero existente aún

Mi mano
te la extendí
por si te caes
voy a pararte
No necesité hacerle promesas
a la moribunda en el lecho de muerte
no soy de esos caraduras
que tienen nombre
pero me dan verguenza nombrar
Yo te ayudo
no por beneficio
mucho menos por placer
el cielo no me lo compro
intento ganármelo
pero el punto es
que lo hago por verte bien
quiero
en pocas palabras
salvar el corazón tuyo

Si ya falta poco, cariñito

No estás solo.

Ayúdate
que yo te ayudaré a ayudarte.