14 de abril de 2012

Tarde con lluvia





Me cargan los días de lluvia. Eso quiere decir que me voy a quedar todo el día en casa.
Hoy tenía planeado juntarme con el Tomy a buscar unas minitas...
Y acá me encuentro, al lado de la ventana, viendo las gotitas azotar el vidrio. Todo está gris afuera y la calle se ha vuelto un pequeño río.
Ese pájaro maldito que me desafía desde el cableado eléctrico... no, si algún día...

Tener la cama al lado de la ventana tampoco es malo...
Cuando se acerca el Tomy, con un solo gruñido parto. ¡Éste sabe de buenos mambos y dónde encontrar a las chiquitas más regalonas!

Está la Mona, que vive dos casas más allá. ¡Una fiera! Rubia, de ojitos claros, una cola... ¡mamma mía! Y aunque se hace la fina, yo la he visto coquetearle a unos más pulguientos.
Con el Tomy la compartimos, porque es buena pal' leseo. Es de esas que le gusta llamar la atención, y mientras más pretendientes tiene, más se quiebra con las demás chiquillas.
Nosotros somos machos y no hay nada más que hacer...


Brrrr... ¡frío!
¿Tendré comida? Iré a ver...
Se me apretece un poco de leche tibia, pero no tengo quién me la prepare.
No, no hay comida.
Siempre se olvidan de mí. Soy un puro adorno. Claro, se acercan a mí cuando les conviene.

De regreso a la ventana.

¡Uh, Aguilucho!

...

¡Qué fome está la tarde!
Me carga estar encerrado en casa.
Podría estar afuera, tomando solcito, esperando al To...

¡Uy, que rico!
No, en la oreja no...
¡bueno, ya!
Ojalá se acuerde de dejarme comida...

¿Te vas?
Antes me dabas más cariño...
Todo porque no soy como antes.
Es porque me convertí en un gato feo y viejo, ¿cierto?