19 de diciembre de 2012

Inacabado






Contrito de su propia culpa
en los ocasos de esa penosa soledad
los recuerdos de vidas y horas
emergen como seres vivientes putrefactos 
pero con alma, al fin y al cabo.

La pena, la melancolía
ese dolor de pecho
la punzada en el seso
ojos secos
y la mirada absorta
se pierde en un mundo alterno
donde nada es real
el sentido poco importa
y la imaginación que trae sus instantes de vuelta.

Los músculos faciales laxos
una sonrisa esbozada 
llega a ser una burla
y su aura débil, pequeña, inexistente
con un cabizbajo pensamiento
de un escrito que nunca finalizó...