21 de enero de 2016

Mis Amores: 'H'


"Es tan corto el amor y tan largo el olvido". 
Pablo Neruda




Mi amor por 'H' comenzó cuando yo tenía 13-14 años, aprox. Mi mejor amiga por esos años, la Natty, se había cambiado de casa a una villa cercana, como a 15 minutos caminando desde la mía. Fue por el año 2002, y lo recuerdo porque no aparecí en el censo de ese año, por haberme quedado a dormir en su casa nueva.

Un día, la familia de mi amiga hizo la inauguración de la casa e invitaron a sus familiares y algunos amigos. Allí conocí a 'H'. Era un niño regordete, con los ojos azules más hermosos que había visto nunca. Él se sentó en el sillón a ver tele y de ahí nadie lo movió.

Pasaron los años y yo siempre leseaba a mi amiga y le decía 'Mándale saludos a tu primo'.
Hasta que, a principios del 2006, mi amiga me da el MSN de 'H'. Obviamente, lo agregué en seguida. 

Al principio me costó acercarme a 'H', porque hablaba muy poco, pero conforme al tiempo se fue soltando y nos hicimos 'amigos'. Comentábamos sobre música y siempre me pedía que le enviara resúmenes de libros. Él iba en 4to medio y yo ya estaba en 1er año de universidad. 

Sí, fue ese año que pololeaba con 'JP'. Sin embargo, las conversaciones con 'H' no pasaba más allá de la buena onda, siempre por MSN, nunca nos joteamos ni tampoco nos juntamos y él sabía que yo estaba pololeando. De hecho, mi amiga Natalia siempre me invitaba a la casa de 'H', porque se juntaba la familia allá todos los sábados y yo siempre le decía que no. Una, porque estaba pololeando, y dos, porque sabía que la familia de 'H' eran de plata y yo me sentía poca cosa. 
Su papá salía en el comercial de Cafiaspirina (la del fontanero que destapaba cañerías), porque el caballero era (es) un conocido y excelente cardiólogo. 

Para finales de ese año 2006, la vida me da un nuevo giro: 'H' me invita a su gala de 4to medio. Yo no lo encontraba buena idea, a pesar de que quería ir, sabía que todo iba a resultar mal. Sin embargo, 'H' insistía.
Yo le pregunté a 'JP' que qué le parecía la idea, y como nunca fue celoso, me dio permiso para que fuera, siempre y cuando me portara bien.

A los pocos días me enteré de que 'H' había comenzado a pololear con una muchacha de su curso, por lo que le dije que fuera con ella y así yo saldría de esa situación tan incómoda. Lamentablemente, él me dijo que su polola ya tenía invitado a alguien desde hace tiempo, que el fulano ya se había comprado terno y todo y que 'por fa, por fa' fuera con él. Yo le inventé mil chivas para no ir, pero él insistente, me llamó una mañana ¡y me hizo hablar con la polola misma!. La muchacha me pedía que fuera con él y me repitió lo mismo que me había dicho 'H'. Fue así que le terminé diciendo que sí, pero con la condición que no me dejara sola, porque yo no conocía a nadie.

Todo lo que pasó esa noche de la gala está escrito en esta entrada de blog: 

A tu sonrisa burlesca, Hojas de Melisa


Después de esa noche, todo había cambiado, a mí me gustaba 'H' y no podía seguir con 'JP'. Pasaron un par de semanas y tuve que confesar que sentía cosas por 'H'. 'JP' estaba devastado y terminamos nuestra relación.
Por mucho tiempo, él me odió mucho. Hizo mi vida imposible en la universidad, el Pack12 se separó en dos grupos, los que me apoyaban y los que me odiaban y lo apoyaban a él.
Fue tanto su sufrimiento que cambió completamente como persona y ya casi no quedan rastros de quien era cuando yo lo conocí. 
Pasaron alrededor de 2 años, después que terminamos, en una fiesta que hizo una compañera en su casa y que asistió todo el Pack12, que nos reencontramos con 'JP'. 
Esa noche hablamos mucho y yo le conté lo que él nunca me permitió contarle: Qué es lo que había pasado esa noche en la gala. 

- Fueron unos cuantos besos, nada más. 
- Yo pensé que te habías acostado con él.
- No, para nada. Si terminé contigo fue porque una vez nos dijimos 'si nos empezaba a gustar alguien más, esto se terminaba.' y eso fue lo que hice. Yo no terminé contigo para estar con él. De hecho, él estaba pololeando en ese momento también, ¿te acuerdas que te dije?

Desde ese día, volvimos a mantener contacto y de vez en cuando hablábamos. Nos juntamos un par de veces a tomar una que otra cerveza, pero todo era muy distinto. Él había cambiado, yo había cambiado y no teníamos casi nada en común. 
Lo último que supe de él es que se fue a vivir a Estados Unidos, que tiene una novia allá y, tal como me lo dijo él mismo, se va a casar. 
Es increíble pensar que desde que lo conocí, ya van a pasar casi 10 años...


Durante el verano del 2007, 'H' y yo seguíamos conversando. Él terminó con su polola y casi al poco tiempo comenzamos a salir.

Fueron casi 4 años de pololeo. Con él me di cuenta que nunca me había enamorado antes de alguien, porque a él lo amé tanto, que me dolía cada célula de mi cuerpo. No exagero.
Fueron casi 4 años de altos y muchos bajos. 
Conocí la otra cara de mi país, conocí a la gente de plata y sus círculos, sus gustos y lujos, pude presenciar y experimentar lo que era nacer en cuna de oro y lo fácil que era la vida cuando los papás te daban de todo. 
También conocí lo que era la humillación, las relaciones que eran cotilleo de las fiestas familiares, la mamonería y la impotencia. 

Como estaba muy enamorada, ciegamente enamorada, viví muchas cosas que en su momento se sentían mal, pero por estar con él las soportaba. Yo cambié como persona, también. Dejé de lado a todas mis amistades, rechazaba sus invitaciones a carretear, sólo para poder estar con 'H'. Casi me creí ser uno de ellos y empezaba a dejar de ser humilde. Oh sí, la plata corrompe. Pero yo no entendía, en esos momentos, que nada de aquello me pertenecía, que todo era frágil y que de la noche a la mañana todo podía volver a cambiar.

Yo creo que él me amó los primeros 2 años del pololeo. Fuimos felices. Salíamos a todas partes, me invitaba a comer, a la playa, a carretear con sus amigos cuicos. 

Recuerdo cuando estudiaba Ingeniería en Beauchef y yo lo iba a buscar a la facultad después de salir de clases. Partía desde mi Universidad hasta la suya. A pata, caminaba varias cuadras y lo esperaba en las banquitas. Nos comíamos unas 'HareBurgers' que vendía un Krishna a la salida de la Facultad, o íbamos por unos dinámicos a Gorbea. Por $500 pesitos te daban un completo XL con una mayonesa casera ¡ex-qui-si-ta!.  

Yo lo llegué a conocer tanto que sabía todos sus gustos, podía saber qué pensaba y conocía de memoria y al tacto cada parte de su cuerpo. 
Lo amaba tanto que muchas veces tuve problemas con mi familia y su familia, por nuestra relación, pero a mí no me importaba.

Durante nuestro 3er año de pololeo, las cosas fueron cambiando. Él entró a estudiar Medicina a la Chile (se cambió de carrera) y todo fue empeorando. Él ya no se interesaba tanto por mí, pero yo no quería darme cuenta. 
Fue para ese entonces que empezó a hacer amistades nuevas, otros muchachos que, como él, eran de plata. No me agradaban. 

Dentro de ese grupo estaba la famosa Cata Cuevas. Una muchacha muy linda, de pelo rojo, bajita y pecosa. Tenía una sonrisa hermosa y era muy simpática. Se hicieron muy amigos con 'H'. A mí me caía muy bien, ella se portaba bien conmigo, así que no me preocupé.

Para una fiesta de la Facultad de Medicina, 'H' me dijo que sus compañeros se irían a quedar un fin de semana a su casa, porque había no sé qué campeonato y que por las noches había fiesta en la Disco Cadillac. La primera noche yo no fui, no recuerdo por qué. La segunda noche, estábamos en la casa de 'H' y él me decía en secreto: - Me tienen aburrido estos weones. Para todo me llaman y no me dejan tranquilo. 
Quedamos en no ir al carrete esa noche, pero los amigos sí fueron. 
A la noche siguiente los acompañé a la fiesta. ¡Fue de lo peor! A mí nunca me han gustado las discos, por lo que no me emociona ir a una. Con el grupo entramos y nos fuimos a un segundo piso, que estaba más piola que abajo con todo el gentío. 
Los amigos de 'H' comenzaron a bailar y yo me puse a bailar con 'H'. Al poquito rato, él me dice: 'Baila con el Gabriel' el amigo gay del grupo. Yo le dije que no, que por qué. Él quería bailar con la Cata Cuevas. 
La mina, sin mentir, bailaba como puta. Les ponía el poto encima, les subía una pierna... era una verdadera puta bailando reggeaton. 
Tarde esa noche, nos devolvíamos a la casa de 'H'. La Cata había salido sin chaqueta y venía entumecida. Él, galantemente, la fue abrazando desde que nos bajamos de la micro, hasta que llegamos a su casa.

Pasaron unas semanas o meses - sinceramente ya no lo recuerdo bien - en que 'H' estaba muy extraño y ya sin dudas, no me pescaba para nada. Me rechazaba para hacer el amor, no me decía que me amaba, nada. Fue por noviembre del 2010, que una noche le dije: Te amo. Silencio. Le dije 'Yo también te amo' a modo de autorespuesta. Me miró fríamente y me dijo: Sí, sí, también te amo. Pero su voz reflejaba que no lo decía de corazón.

Esa noche, después que me fue a dejar a mi casa, mi mente era un pozo lleno de dudas y comenzaba a imaginar cosas terribles. Lo llamé para saber qué estaba pasando, pero él no me quería decir nada, que mañana hablábamos. Insistí hasta que tuvo que confesarlo: Ya no estaba enamorado de mí.

Al día siguiente fuimos para su casa y estuvimos mucho rato abrazados en su cama. Yo quería que ese momento no terminara nunca. No quería despegarme de él. 
Bajamos a tomar once y yo no podía comer nada. Mi suegra me mira y me pregunta '¿Qué te pasa Ximena?', pero no pude responderle nada. Sólo la miré con lágrimas en los ojos y un dolor muy grande.
A la hora de irme, bajé a despedirme de todos, de mis cuñaditos chicos, de mi suegro y de mi suegra, que no entendía nada.
Me fue a dejar a mi casa y ahí todo se terminó. Nunca me explicó por qué dejó de amarme, pero me dijo que para cualquier cosa, lo llamara y que él estaría allí.

Pasó una semana o dos, y en su Facebook empezaron a pasar cosas que no me gustaron. En todas sus publicaciones la Cata Cuevas le ponía 'Me gusta' y le comentaba todo. Él, por su parte, hacía lo mismo en el de ella, hasta que en una publicación, uno de sus amigos los delató y se dio a entender que algo había entre los dos.

Lo llamé inmediatamente y lo enfrenté:

- ¿Te gusta la Cata Cuevas?
- ¿De qué hablas?
- ¡¿QUE SI TE GUSTA LA CATA CUEVAS?!
- Sí, me gusta.

Mi mundo se derrumbó por completo. Mis esperanzas de volver con él se hicieron 0 y, por primera vez en mi vida, tuve un ataque de pánico.

No miento al decir que yo era una mujer muerta en vida. Lloré, lloré y lloré por meses. Lloraba en la cama, lloraba en la micro camino a clases, lloraba en las clases, lloraba camino a casa, y seguía llorando hasta que me quedaba dormida. 
Mi cabeza era una tortura, porque sólo podía verlos a ellos dos, felices - porque sí, luego empezaron a andar- los imaginaba todo el tiempo y yo sólo quería morir. Incluso en los sueños, los veía juntos, todos los días, todas las noches, en todos los sueños, ellos juntos.
¿Por qué no vi las señales? Ese día en su casa, cuando no quisimos ir al carrete con los compañeros, ella se acostó con nosotros y mientras conversábamos, le hacía cariño en el pelo. Cuando le pregunté que con quién había bailado la primera noche del carrete en la Cadillac, me dijo que con la Cata Cuevas. Por eso quería bailar con ella la noche que fue conmigo, por eso la abrazó cuando ella tenía frío, por eso dejó de amarme.

Pasó tanto tiempo, tanto, tanto... si no fuera por mis amigos, esos que yo dejé de lado y que me recogieron del piso cuando estaba muerta en vida, yo no sé qué hubiera sido de mí. Ellos me sacaron a carretear por todo Santiago, me ayudaron a distraer mi mente y a sacarme adelante. 
Fueron años los que demoré en superar esa ruptura, y a pesar de que salí y pololié con otros hombres, le tenía mucho miedo al amor. 
Fue hasta un par de años que mi vida se normalizó y superé ese amor tortuoso.

Sí, una vez tuve la oportunidad de volver con 'H'. Al mes de terminar con él, me pidió que nos juntáramos para devolverme algunas cosas. Yo había perdido unos 12 kilos, porque obviamente no comía nada de nada, por la depresión. Nos juntamos en Los Leones, a la salida del metro. Me invitó al Starbucks a tomar desyuno, le dije que no, que comiera él. Lo acompañé. Allí le entregué una bolsa con todas las cosas que no quería tener de él, sobre todo una foto que me pidió que le devolviera. Miró el contenido de la bolsa, sacó la foto y me devolvió el resto. 

- Eso es tuyo, yo te los di. Quédatelos.
- No los quiero.

Quise agarrar la bolsa e ir a botarla al basurero más cercano, pero no pude hacerlo, eran objetos que aún significaban mucho para mí.

Después me pidió que fuéramos a su auto, fuimos. Allá me pasó una bolsa grande con cosas. La revisé. Saqué lo que era mío y le devolví el resto. 

- Eso también es tuyo - Eran unas prendas de ropas que nunca habían sido mías.
- No es mío. De seguro que son de la Catalina.

Quedó petrificado. Tomó la bolsa y la tiró en el maletero.
Ya me estaba despidiendo de él, porque yo no quería hacer más difícil las cosas para mí, pero no me dejó ir. Yo tenía que ir al trabajo y entraba a las 3. Eran como la 1 y pico.
Me dijo que nos quedáramos un rato conversando, que él me iba a dejar después. Yo le dije que no, gracias, pero insistió. Una no es de fierro.

Conversamos de varias cosas, principalmente de cómo estábamos, la familia, los amigos, etc. Nada sobre 'nosotros'. Se pasó la hora y me fue a dejar. No le permití dejarme en el trabajo y cuando íbamos llegando a la entrada de metro Irarrázabal, justo da roja el semáforo de la esquina y le dije: Acá me bajo. Agarré mis cosas y en lo que bajé me toma del brazo. Le digo ¡Chao! y me fui, veloz al metro. 

A los pocos días me envía un correo y me dice que seguía enamorado de mí. Yo le respondí que no debió decirme eso, que sólo lograba hacerme más daño.

En marzo o abril del 2011, me manda un SMS diciéndome que Manuel García estaría en la fiesta mechona de su universidad y me pregunta si quería ir con él. Yo estaba en clases ese día, salía a las 3, que a esa hora lo llamaba. Salí de clases, lo llamé, no me contestó. 
En realidad, yo tenía planes de juntarme con unas amigas y acompañarlas a cortarse el pelo, y no sabía qué hacer, si ir con ellas, o juntarme con 'H'.

Mi cabeza y mi corazón me dijeron: No vayas con él. 
Me fui con mis amigas y a eso de las 5 de la tarde me llama para preguntarme si iba o no.
Claramente, le dije que no, que no debía estar allí. 
¿Con qué cara iba a encontrarme con todos sus compañeros, o con la tal Catalina? ¿Merecía hacerme ese daño? Sentía que iría a humillarme como mujer si lo hacía.

Así fue que dejé pasar la oportunidad de volver con él.

Con el tiempo, él terminó con la Catalina. Ahora lleva años pololeando con otra muchacha, también pelirroja (¡ésta es natural!) y de su misma clase social.

Me bloqueó de todas partes, nunca más volvimos a hablarnos, yo lo superé (¡Libre al fin!) y de esa relación sólo saco una cosa:

Los malos Karmas se terminan pagando tarde, y en mi caso, muy temprano.
Pagué, con la misma moneda, todo el sufrimiento que le causé a 'JP'.







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