23 de noviembre de 2016

Medianoche





No. 
A veces no es suficiente.

Un suspiro. El relajo.
La casa quieta. La respiración de Salvador.
A veces un grillo acompaña. O dos.

Quisiera dormir. Siempre.
A veces no duermo.
A veces el cansancio.
Pero a veces es más la paz.

Encuentro mi espacio perdido.
Dura unos minutos.

La casa. El hijo. El marido.
Agota.

Mas tengo todo lo que siempre he querido.

No lo quiero cambiar.


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